La boda de Ingrid y Aldo es la prueba de que la sencillez no tiene porque estar peleada con la elegancia. Una de las preguntas que me hicieron cuando platicábamos sobre las fotografías que les sacaría el día se su boda fue “¿Qué necesitas Vero?” Me dieron  entender que lo que sea se valía con tal de tener bonito recuerdos en foto de uno de los días más importantes de su vida. Y lo primero que me vino a la mente responderles fue: “Que las fotos sean muy temprano, con la luz del amanecer”… y ¡ACEPTARON!

Iniciamos muy temprano, a pesar de que su boda sería por la tarde, empezamos a tomar las fotos a las 7:00 am… la luz cálida que iluminaba la habitación donde maquillaban a Ingrid era simplemente perfecta. Luego vino la sesión, en unos jardines con un pequeño lago artificial al suroeste de la Ciudad de México.

Gracias Aldo por elegirme como tu fotógrafa y gracias Ingrid porque has sido de las novias más guerreras que me han tocado. Quedo muy agradecida con ambos por la disposición de principio a fin que tuvieron y la confianza

La ceremonia se llevó a cabo en la Parroquia de San Judas Tadeo, Huixquilucan Estado de México y el banquete corrió a cargo de Cedrela Banquetes en el Jardín Ocotal.